24 ago 2011

ADORNOS DE LOS INDIOS, HUILA


ADORNOS Y VESTIDOS DE LOS INDIGENAS DEL HUILA

Los indígenas, en su vida cotidiana, no usaban adornos ni maquillaje de ninguna especie, solamente lo hacían cuando asistían a sus ritos religiosos, fiestas reales tradicionales o guerras convencionales, Los adornos eran señales de alegría, lo contrario, eran manifestaciones extrañas de dolor.

Las mujeres se ponían collares de olicornios, cachiras o semillas de árboles especiales; se pintaban la cara con el jugo de plantas o frutas determinadas de donde se extraía el color rojo que lo combinaban con el color negro completando su maquillaje.

Los hombres también usaron los colores para la cara; pero además, usaban collares formados con olicornios, cachiras, dientes de animales o semillas de árboles especiales.  
Elaboraban espesos penachos de plumas de aves de colores; las ordenaban de tal forma que lucran una estupenda corona En las orejas tenían huecos donde se colocaban determinadas clases de plumas. Algunas se usaban sobre la frente con cintillos de colores; el mismo ornato se usaba en la muñeca de la mano derecha.

Todos los naturales del Alto Magdalena usaban la misma forma de vestido, no importaba que fuera hombre o mujer, la diferencia estaba únicamente en las edades; los adultos cubrían su cuerpo con una especie de ruana larga de lona· que doblaba sobre los hombros dejando en libertad los brazos. Tal vestimenta los cubría hasta más abajo de la rodilla; en la cintura sujetan la musaca o anaco con una faja de chumbe (semejando una sotana); su ley ordenaba que debía ser de color negro, simbolizado el luto y tristeza que los naturales guardaban por la vil muerte de sus máximos jefes a manos de los antropófagos Pijaos y, últimamente, a manos de los ambiciosos ibéricos.

La mujer llevaba sobre el pecho y la espalda 2 trozos de tela de forma triangular, y sus puntas eran aseguradas en la cintura.  En los hombros la sostenían con 2 topes de oro (de madera si era pobre.)

El cabello lo recogían hacia atrás en forma tejida, apretada y delicada trenza que se amarraba con una líquira al final.

Este traje era el de etiqueta; el usado en la casa o trabajo era blanco o de color claro, de línea diagonal y lana virgen, La tradición del atuendo general del nativo del alto Magdalena indica que fue copiado de los indígenas Quechuas del Perú; las mujeres la complementaban con joyas de oro; los hombres no.

Los (las) mosetones(as), seguían los principios de los mayores, pero más simples y no podían llevar adornos exagerados. Hombres y mujeres, chicos y grandes usaban sombreros fabricados por ellos mismos; unas veces, de hojas de palmas, en otras, de cueros de animales, llamados “joraicas”. 
Texto extraído del libro “MEMORIAS DEL HUILA” por Bilivar Sanchez Valencia, Edición de 1990.

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